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La Piedra -
The Stone
Jung nos cuenta: …. “A través del trabajo científico fui
asentando paulatinamente mis fantasías y los temas del
inconsciente sobre terreno firme. Sin embargo, la palabra y el
papel no me bastaron; necesitaba algo más. Tuve que reproducir
en piedra mis ideas más íntimas y mi propio saber, o hacer una
confesión en piedra. Tal fue el principio de la Torre que
construí en Bollingen. Puede parecer una idea absurda, pero
así lo he hecho y significa para mí no sólo una satisfacción
asombrosa sino también una culminación del espíritu…”

La Torre de Bollingen fue para Jung un lugar de recreo y de
trabajo, pero más profundamente un lugar de encuentro con sí
mismo. Allí cortaba su propia leña y encendía el fuego, había
rechazado la luz eléctrica y el agua corriente... allí podía
vivir como el hombre originario y primitivo.
“En 1950 erigí en piedra una especie de monumento a lo que
significaba para mí la Torre. Es una maravillosa historia cómo
llegó hasta mí esta piedra:
Cuando construía el muro de separación del así denominado
jardín, necesitaba piedras y las
encargué a una cantera… En mi presencia el constructor dictó
todas las medidas al dueño de la cantera y éste las anotó en
una libreta.
Cuando llegaron las piedras con el barco y fueron descargadas,
vi que la soi-dissant, piedra angular, tenía las medidas
completamente equivocadas: en lugar de una piedra de triple
canto habían traído un cubo. Era un hexaedro perfecto de
dimensiones muy superiores a las que había dado, de unos 50 cm
de arista. El constructor estaba indignado y dijo a los
descargadores que inmediatamente podían llevarse de nuevo la
piedra.
Pero cuando vi la piedra, dije: “no, esta es mi piedra, ¡he de
tenerla!”. Comprendí al instante que me resultaba apropiada y
que quería hacer algo con ella. Pero no sabía todavía qué.
Lo primero que me vino a la mente fue un verso latino del
alquimista Arnaldo de Villanova (1313) y fue también lo
primero que grabé en la piedra:

“Aquí se alza la insignificante y desdeñada piedra, vale
poco en cuanto a precio
Cuánto más la desprecian los locos, más es amada por los
sabios”
Este apotegma se refiere a la piedra alquímica, el lapis,
que es despreciada y rechazada por los ignorantes…
“… En la superficie anterior de la piedra ví un círculo
pequeño, como una especie de ojo que me miraba. También
esculpí esto en piedra y en el centro coloqué un pequeño
hombrecillo. Era el muñequito que correspondía a la pupila del
ojo, una especie de cabir o telesforo de Esculapio. Está
cubierto por un abrigo con capucha y lleva una linterna tal
como se le puede ver en varias representaciones antiguas. ¡Al
mismo tiempo es un indicador de caminos! Le dediqué un par de
palabras que me vinieron a la mente durante el trabajo…”

“El tiempo es un niño juguetón, que juega al ajedrez,
el reino del niño. Este es Telesforo, que recorre las oscuras
regiones de este cosmos y brilla como una estrella procedente
de las profundidades. Indica el camino hacia las puertas del
sol y al país de los sueños.”
“…Estas palabras vinieron a mí una tras otra, mientras estaba
trabajando en la piedra. En la tercera cara que mira al lago
dejé hablar, por así decirlo, a la misma piedra en forma de
inscripción latina. Todas las frases son citas de la alquimia:
“Soy huérfano, estoy solo; sin embargo, me encuentran en todas
partes. Soy una unidad pero contrapuesto a mí mismo. Soy joven
y anciano a la vez. No he conocido ni padre ni madre, porque
se me tuvo que extraer de las profundidades como un pez. O
porque caí del cielo como una piedra blanca. Voy vagando por
bosques y montañas, pero estoy oculto en lo más íntimo del
hombre. Soy mortal como todos, sin embargo, no me afecta el
curso de los tiempos.”
“…Como Final coloqué bajo el versículo de A. Villanova las
siguientes palabras en latín:
“ En recuerdo de su 75 aniversario, C.G. Jung lo ha hecho y
colocado en 1950 en acción de gracias”
“…Cuando
la piedra estuvo terminada, la contemplé de nuevo y me asombré
de ello, preguntándome qué significaba a fin de cuentas hacer
tal cosa. …. La piedra es una manifestación de su morador, que
permanece, sin embargo incomprendido por los hombres. ¿Saben
ustedes qué quería grabar en su parte posterior? “¡Le cri de
Merlín!”. Pues lo que la piedra expresa me recuerda la
manifestación de Merlín desde el bosque después de que
desapareció ya del mundo. Los hombres oyen su grito, así dice
la leyenda, pero no pueden comprenderlo o descifrarlo…”

Bibliografía: Textos extraídos de “Recuerdos,
Sueños, Pensamientos” Carl G. Jung. Seix Barral. Barcelona.
1986.
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